La relación con mi anterior pareja, se torna cada vez más absurda; cuestionamientos desprolijos, han resuelto la venta de nuestro apartamento y así desmantelar situaciones nada atrayentes.
La operación se hace
en términos austeros; puesto que, mi cincuenta por ciento, adquiere la mayor
parte del importe, mediante su profesional por razones establecidas. -
Asesorado por los míos,
llego a la conclusión de acceder a su petición para no prolongar mas
situaciones jurídicas y continuar dilatando la venta. -
Concluido los
términos; estampamos las firmas, llevándonos cada uno el importe asignado.
Solamente el saludo a los profesionales, dejó este capítulo saldado, con la
imagen de indiferencia en los protagonistas. -
A todo esto, comienzo
a transitar con mi nuevo amor; momentos únicos, dejando atrás instantes nada
atractivos. –
Visitamos lugares de
encanto por la costa oceánica del país. Asignamos, un lugar de pescadores
artesanales; casa de madera en lo alto de un amarradero, mirando las extensas
aguas. Sus comodidades están representadas por pequeños recintos y ventanas miniatura,
sus cristales sucios, salpicados por la mezcla de arena y lluvia. Dejamos las
pertenencias en el suelo y escalera mediante con sus barandas tambaleantes, nos
lleva a una morada de duendes. -
Vulnerables; con una
noche de estrellas y el solo resplandor de la luna a través de las diferentes
formas de nubes; bañan nuestros rostros deteniendo el tiempo, acortando las
horas y los silencios; acercando nuestros labios, mientras nos abrazamos
dejando surcos con nuestras manos. -
“…engalánate de ropajes con
tonalidades y cincelemos de promesas el encuentro. No dejemos la historia
inconclusa; pues el silencio, coquetea voces socavando los pensamientos”. –
Continuará…



























