CEREMONIA Y AGASAJO

 




Corren los primeros días de abril del año mil novecientos setenta y uno. Hoy, al mediodía en las oficinas del registro civil, se realiza el enlace con mi novia. Juez y testigos mediante, comienza el ritual cívico. Presentes en este acto, nuestras familias, amigos y los tíos de mi padre que han arribado días atrás, desde el país caribeño. -

Terminada la ceremonia, un beso selló nuestra unión con los aplausos de los presentes y la aprobación del juez.

A dos días siguientes, nos preparamos para la gran celebración religiosa.  Hora nueve de la noche, con cierto nerviosismo, espero en el altar de la iglesia, adornada con bellas flores, lazos blancos en el extremo de cada fila de asientos, se prenden las luces de los enormes colgantes de la nave central. Me acompaña como madrina, su madre. Los primeros acordes de la marcha nupcial, marca la abertura de la gran puerta del recinto, dejando ver a mi futura esposa, vestida de blanco con una corona sujetando la larga mantilla que mi madre había comparado en el viaje, una verdadera princesa salida de los cuentos infantiles. La acompaña, mi tío, hermano de mi padre y socio en el restaurante. Los pasos se hacen lentos. Al llegar al altar, el padrino, me la entrega y tomando su mano, nos dimos vuelta hacia el santísimo. Las notas del ave maría, salen al aire del hermoso órgano, ubicado en la parte alta trasera del templo, una voz de un joven, entona sus estrofas. Mientras continua la celebración litúrgica, un monaguillo le alcanza al sacerdote, una bandeja plateada, portando los dos anillos de oro blanco que había traído del viaje. Tomando cada uno de nosotros el correspondiente, lo establecemos en nuestros respectivos dedos anulares y jurarnos amor absoluto por el resto de los tiempos. Con los acordes de una nueva melodía, nos dimos media vuelta hacia la gente que vino a presenciar, un largo beso, selló nuestra unión ante todos. Con pasos lentos, nos dirigimos hacia la salida, saludando a ambos lados del corredor, hasta llegar a la puerta de ingreso y allí una lluvia de arroz, aterrizó sobre nuestras cabezas. -

Acto seguido, nos dirigimos a un estudio fotográfico para dejar modelado, el perdurable instante. Un momento tan singular de la vida, donde todo se convierte en un futuro inesperado, pero con el ánimo de llegar a un gran cambio. -

Casi, las doce dela noche, el remise, nos deja en la puerta del gran salón, anotado ya para el gran festejo de la boda. Los acordes del gran vals, todos los invitados, se ponen de pie y aplauden en cada vuelta y deslizamiento realizado. Su hermano la saca a bailar, luego el padrino y así sucesivamente se fueron alternando, hasta concluir de nuevo conmigo y darle un giro más elegante a una noche soñada. -

Los invitados, agrupados en diferentes mesas, disfrutan del ágape contratado por una confitería de conocido nombre. Una orquesta, regalo del constructor que le trabaja a mi padre, da inicio a su popurrí de canciones aleatorias de diferentes ritmos. La gente se divierte con gran enardecimiento. -

Las cuatro de la mañana, llego el momento del ansiado corte de la torta de cinco pisos. Fotos, felicitaciones, augurios de un lindo suceso y como quién se dispone a cometer una travesura, nos fuimos escapando, para llegar a nuestro lugar de confort. El vestido blanco, lo desprendo bajando el cierre, hasta dejar ver su cuerpo y allí culminar el rito de prologadas horas. -

Continuará…


FIN DEL AÑO SETENTA

 




El viaje, como todo signo bueno en la vida, llega a su fin. Estamos tocando de nuevo este puerto que vi por primera vez hace años; el faro, allá en lo alto del monte, nos saluda y reiteradamente nos da la bienvenida. –

El amarre, esta vez, no es tan pomposo, rápidamente bajamos del inmenso buque y nos trasladamos hacia el hangar donde estaba el equipaje. Mi padre llama a un señor que tiene una camioneta de alquiler, nos trasladamos a casa con tres baúles y alguna maleta conteniendo los recuerdos y prendas obtenidas en esos cuatro meses por nuestra querida tierra. –

Desde casa, llamo a mi novia, que vive en el otro extremo de la ciudad y quedamos para un encuentro en su casa. Invitado a almorzar por parte de sus padres; entre besos, anécdotas y ocurrencias se hizo la tarde. En el portal, me despido con un beso prolongado y entusiasta. -

 En la noche, me junto con mis amigos en barra de boliche, jugamos unos partidos de billar, casín y carambola, unas ricas copas de caña y cerveza; se hicieron las doce. Mediante abrazos, volvemos a vivir nuestro mundo y mañana al mediodía estar prontos para abordar la tarea en el restaurante familiar. –

Mientras forjaba el sueño, pienso en este año setenta. Maravilloso año. Han sido muchas las cosas buenas y ningunas aburridas. Recuerdo la furia de la música disco; el impacto de figuras celebres por su fallecimiento; escándalos políticos a nivel mundial, pasando por largas dictaduras y el auge del terrorismo mundial; la revolución tecnológica que está cambiando al mundo…solo son algunos de los momentos perennes. –

Solo resta, tener un buen descanso para iniciar un largo camino de trabajo, esperando las fiestas tradicionales, donde el esfuerzo se hace cada vez más exigente. Pensando en una etapa futura con respecto a nuestro noviazgo. Planes y anhelos para formar una familia independiente. -

Continuará…

 

 


DE NUEVO, CRUZANDO EL OCÉANO

 





El barco es enorme y de gran lujo, bares en todos los niveles y cuatro restaurantes de categoría. Sala de cine, teatro y casino con conjuntos orquestados ofreciéndonos temas de época y bailes íntimos en sus noches de boîte. -

Con mi compañero de camarote, nos fuimos a cubierta, había comprado una botella de anís y quise compartirla. A medida que pasan las horas, la botella casi vacía y la noche en su máxima temperatura con un cielo estrellado infinito. La oscilación del buque y el licor hizo su efecto. Con cierta lentitud, llego al camarote y ahí mismo deposité mi cuerpo hasta el día siguiente. -

Hoy, la primera vez que almorzamos juntos, en el restaurante principal. El capitán todos los días, comparte con su presencia, en diferentes mesas. La cena es verdaderamente exquisita, esta todo galardonado con centros florales y candelabros de velas encendidas. Todo este festín, es honrado y anunciado por las autoridades del barco, su último viaje a américa, por lo tanto, el servicio es de primera línea. -

Estamos cruzando la mitad del océano, me siento en una de las reposeras que están en cubierta al lado de la piscina, esta vez tomando un rico coctel de frutas y recordando pasajes de mi estadía. -

 Pienso en una situación jocosa, cuando estábamos paseando por las tierras del andaluz:

“una noche gitana, en las cavernas blancas, entre fandangos, bulerías y copitas de jerez, se hizo la madrugada.  ¡Había llevado el coche! Al momento de pagar la consumición, busqué en el bolsillo del pantalón, no encuentro la cartera con el dinero, como me había cambiado, supuse, ¡lo había dejado en el otro…oh!!!  gran problema. Entonces le dije al mesero, mi imprudencia de olvido y que lo tenía en la guantera del coche y el accedió con mucha gracia…claro que en la guantera no lo tenía; pero como salir de este lio, abrí la puerta muy despacio  suavemente la  cerré, puse en contacto, arranque en primera y tomando una calle contramano, comencé a bajar de ese monte por calles empedradas lleno de grutas blancas…miré por el espejo retrovisor y unas ocho personas corriendo hacia mí, hago un giro en redondo, para poder despistarlos  y me encuentro que  la calle no tenía salida. ¡Paro el coche y uno de los gitanos me dice...!  se te ha caído la cartera con el dinero bajo la mesa. No tenía ni idea donde estaba. Dos se subieron conmigo, regresamos al mismo lugar, ya amaneciendo y allí me entregaron la cartera, pido disculpas, pagué lo consumido …diciéndome…la próxima vez, ve por las calles habilitadas, es más fácil y menos peligroso”. -

Otra situación, se originó cuando estábamos haciendo la gestión para embarcarnos. Se acuerdan que yo llevé un permiso por cuatro meses para poder estar en mi país y no ejercer el servicio, pues bien:

“mi padre, siempre tuvo  la ilusión de que me quedara, hiciera el servicio y forjara una carrera o un oficio y acopiar el resto de mi  vida en este país que me vio nacer…entregué los papeles al agente de emigración, me revisa el pasaporte y la cartilla donde figuraba el permiso concedido…aquí hay un asunto que con tanta buena suerte has podido saltar, mirándome a los ojos, me dijo…mañana seria el ultimo día de permiso especial trabado, de lo contrario tendría que retenerte y hacer cumplir la ley…suspiré por un momento, mientras mi padre y mi madre dejaban distinguir una sonrisa pícara”.-

Como les digo, situaciones de las cuales me he salvado con una ligera mella de suerte. -

Continuará…


DESPEDIDA Y EMBARQUE

 





Amanece, los rayos del sol penetran por la ventana entreabierta del altillo donde he pasado parte de estos meses. Me levanto muy despacio y miro todo el valle verde con sus caminos angostos, los mirlos aprontándose para deleitarse de los manjares de la cosecha. Una suave brisa acaricia mi cara, venerando una despedida. –

Derramo de una jarra, agua en la cubeta esmaltada de color blanco, que tantas veces humedeció mi rostro en tantas jornadas. Me dirijo a la parte baja; mis padres ya están prontos, mi padrino y mi tío, con ropa de paseo, esperan la llegada del señor de la camioneta grande, la rubia, como le decían, se acuerdan. Nos lleva a la estación de ferrocarril con el cargamento de tres baúles y allí dirigirnos en un trayecto por toda la noche hasta llegar al destino final, que nos regresa al país donde vivimos. –

Bueno…la despedida con mi padrino y mi tío, es de tremenda tristeza, abrazos, besos, llantos, sonrisas y no sé cuántos calificativos. Los rostros llenos de lágrimas, es el presagio por si volveremos a vernos. Ultimo aviso para subir al tren y allí sí, darnos el ultimo apretón para ascender a bordo. Desde la ventanilla un adiós con las manos agitándose hasta perderlos de vista. Caras tristes y silencio prolongado, nos trasladamos a nuestro camarote. Nos fuimos restableciendo de la angustia y poco a poco volviendo a la normalidad. -

Un llamado por altavoz, nos avisa que hemos llegado a la estación terminal, donde nos espera un bus para trasladarnos a la oficina del transatlántico anclado en el puerto. Despachado todo el equipaje; nos dirigimos a conocer esta hermosa ciudad con su puerto impresionante, donde alberga barcos de toda escala. Edificios elegantes de diseños ovales y floridos, anchas avenidas peatonales, llamadas ramblas, pintorescos mercadillos de alimentos diversos y selección de flores de todas partes del mundo. –

Una última comida juntos, en uno de los restaurantes más perdurable de la costa; es el epilogo de nuestra despedida a la península. Pasajes, anécdotas, momentos de júbilo y también de dolor; es nuestra receta, escrita con alegría por estos meses tan deseados. –

Ya nos toca subir al gran transatlántico, lentamente vamos tomando las escaleras, llegamos a nuestro nivel de alojamiento, mis padres a un camarote y yo a otro compartido con otro joven que retorna al país vecino con el nuestro. -

Comienza el desamarre y muy despacio la enorme nave se va alejando del puerto, una mirada más hacia atrás para llevarme, aparte de un cúmulo de fotos, una imagen en mi retina que jamás se borrará. -

 

 

Continuará…

 


CAMINO DEL PEREGRINO

 




Ya estamos en el mes de setiembre y durante este tiempo, luego del funeral de mi madrina; decidimos volver a la normalidad. Un señor, amigo de mi padre, que realiza trabajos de construcción, nos visita y junto a él y otros tíos y tías de mi padre, nos trasladamos por senderos a recorrer gran parte de la región. El camino del peregrino.  Llegar a una catedral donde supuestamente están los restos de un apóstol muy respetado. Gente de todo el mundo, realiza éste viaje tanto andando, en bicicleta o cualquier otro transporte permitido, para obtener la anhelada certificación. –

Es casi el mediodía, serpenteamos callejuelas empedradas muy angostas, hasta culminar en una gran plaza y allí, al costado una enorme catedral nos saluda con su repiquetear de campanas. Una muchedumbre sube y baja por las escalinatas, una enorme puerta se abre y nos deja ver la hermosura de su interior. Una enorme coba, cuelga de la nave principal y en lo alto del altar la imagen del predicador idolatrado. –

Las tres de la tarde y el apetito se hace sentir. Un tío de mi padre, nos conduce a una especie de fonda muy cerca de la plaza. Bajamos una escalera también de piedra y al final un enorme salón con grandes ventanales, donde se puede ver un gran parque con senderos al estilo laberinto y en cada intersección fuentes vivas con lluvias de diferentes estilos. Una larga mesa nos espera, para saborear las exquisiteces de esta zona. Platos diversos; mariscos, tortillas, pescados y chuletas de cordero con patatas. Vino en abundancia se vierte en pequeños cuencos de barro y así brindamos por un día hermoso y familiar. -

En breves días, regresaremos a nuestro país de morada. Culminado el banquete, abrazos mediante, tomamos diferentes caminos; nosotros hacia la casa del padrino, para acompañarle en estos días restantes y disfrutar de su tosca figura y tierna amistad. –

 

Continuará…

 


INFORME NO DESEADO

 




En plena carretera; como siempre, disfrutamos de pueblos y paisajes muy pintorescos; ingresamos a una ciudad amurallada. Un puente, es la entrada y en su cima, se observa una especie de quebradas rocas y al borde de ellas, casas colgantes con sus respectivos balcones. Siguiendo por sus calles, admiramos esta maravilla arquitectónica. –

Paramos para llenar de combustible el coche. Mientras mi padre espera que llenen el tanque; mi madre y yo, fuimos al baño de la gasolinera. Al regreso, vemos a mi padre hablando con un policía de tráfico. Esperamos que el oficial se retirara y de inmediato nos acercamos. La cara de mi padre, indica que algo triste sucedió. –

“El guardia de tráfico, nos acaba de ubicar, porque es portador de una lamentable noticia. Por intermedio de la radio principal de la península, llegada a la mesa central de la policía gubernativa, nos notifica que un familiar nuestro, ha fallecido. Favor de comunicarse de forma urgente para tener más detalles sobre el informe “. –

El perfil es impreciso. El teléfono es la única forma de llegar hasta nuestra familia, por lo tanto, fuimos a la central de la policía más próxima y allí notificarnos con el cuartelillo del pueblo, que quedaba a unos dos kilómetros y trasladarle el mensaje recibido, prontos para emprender el regreso. Avisarles nuestro arribo, antes de realizar los pasos pertinentes. -

La noticia, nos trajo un deterioro, pensamos que tal vez mi madrina, haya sufrido algún agravamiento, el interrogante estaba en nuestras reflexiones. La cara de mi madre, muy apenada. Mi padre y yo nos turnamos en la conducción. Marchamos sin parar, excepto para comer algo y reponer gasolina. Viajamos toda la noche, unos ochocientos kilómetros, nos separan de mi pueblo. -

Luego de catorce horas de carretera, llegamos a casa, es mediodía.  Gente de pueblos vecinos están por diferentes partes. Dejamos el coche en la parte del eirá. Entré lo más rápido que pude; en la parte de arriba está mi madrina, en su cama, cubierta de un lienzo blanco, con sus ojos cerrados y una leve sonrisa sale de sus labios; esa sonrisa que siempre estaba presente, aun en los momentos más adversos. Mi madre, se inclina sobre ella y la escena es de una tremenda congoja. Miro alrededor y no encuentro a mi padrino; le pregunto a mi tío y me dice:” él se fue al rio, no soportó tanta perdida”. Acto seguido, me dirijo al encuentro, donde por muchos momentos, fuimos testigos de tantas ocurrencias. –

“hola padrino…que hace sentado aquí, por qué no está al lado de la madrina?, me responde …” no puedo!!!...no logro imaginar que ya no está…no sé qué hacer…estoy muy perdido…fue mi compañera, siempre a mi lado…sé, que no le he manifestado el cariño que se merecía, pero mi valor estaba siempre con ella…la quiero mucho y ojalá tenga un buen descanso. Ella, ha trabajado mucho. Te pido, que te entiendas con tu padre, para realizar la ceremonia luctuosa en la forma más digna “. -

Este hombre de una presencia rígida, casi impenetrable, hoy desnuda su corazón y demuestra el inmenso amor que hay en su verdadero interior. -

 

Continuará…


CONTINUANDO EL PASEO

 




Dieciséis de julio, hora once de la mañana, la idea es ir a conocer los alrededores arquitectónicos. Padres, tíos, sobrinos, primos, unidos por una emoción de choques, recorremos sus calles, algunas empedradas, donde solo cabe un vehículo y donde los balcones están tan cerca uno de otro que sus habitantes pueden darse la mano. Largos paseos al lado del rio, con restaurantes típicos, brindan sus bocadillos, llamados tapas y de sus interiores se escuchan ritmos majos. –

Parques con fuentes luminosas y grandes espacios verdes, crean el agrado y la frescura en este mes de tanto calor. En uno de estos lugares, más precisamente en la salida de la ciudad; la despedida se hace eminente. De nuevo abrazos, besos y alguna penita, es la situación constante en cada una de nuestros encuentros. -

Tomamos rumbo al mediterráneo, hacia la costa llamada blanca, para acercarnos a una zona, supuestamente mencionada por un amigo de mi padre, cuyo comentario es sobre de un gran hotel que está a la venta y sería bueno de observar. -

Luego de siete horas de carretera, obviamente que con mi padre nos turnamos en el manejo, por lo tanto, es mucho más ameno, llegamos a un lugar único, frente mismo al mar. Nos alojamos, siendo ya muy tarde. Un baño reparador y cambio de ropa fue nuestra mejor decisión para un descanso apacible. -

Temprano, desayunamos en una de las cafeterías más hermosas de la zona, mesas en las aceras, con centros de flores, camareros muy elegantes y una mesa servida con tostadas, aceite de oliva y una salsa de tomate fresco, café con leche y el exquisito zumo de naranja. Una larga caminata por el paseo marítimo de este singular distrito, que simula a un gran balcón, contemplamos la maravillosa playa de agua cristalina y finísima arena. -

A vuelta del paseo, mi madre y yo nos fuimos de compras al centro mismo, mientras mi padre estaba reunido con el propietario del hotel y conversar por una posible compra, ya que la idea, de llegar a un acuerdo, su amigo, ingresaría en la negociación. –

Al día siguiente, mi padre nos comentó que el negocio es prácticamente imposible, por la diferencia de costo que ninguno de los dos está dispuesto a desembolsar. Siendo las cuatro de la tarde, partimos nuevamente, esta vez sin despedidas dramáticas, nos encaminamos hacia el centro de la península. -

 

Continuará…




SELECCION DE REMEMBRANZAS

 




Son las diez de la mañana, ubicamos nuestro equipaje en la maleta del coche, le doy un beso muy grande a mi madrina, que la encuentra un poco decaída, un abrazo a mi padrino y otro a mi tío. Con la conducción de mi padre nos internamos en la aventura de conocer diferentes comarcas, país que me abrió sus brazos nuevamente. –

Ponemos rumbo hacia la parte sur del país. Vamos a conocer a otro tío de mi padre a su señora y sus tres hijos. El recorrido es de aproximadamente de unos mil kilómetros. Por lo tanto, vamos a tener que hacer una parada alojamiento, pasar la noche y disfrutar de una cena tradicional de ruta, donde descansan los camioneros transportadores de encomiendes para distribuirlas en todas las regiones de la península. -

Luego de un reparador descanso, continuamos el viaje asombrándonos de los magníficos paisajes y pueblecitos atractivos que dejábamos a la izquierda y derecha de nuestro trayecto.  A eso de las seis de la tarde llegamos a la ciudad donde viven nuestros parientes. Una urbe de estilo árabe con una gran catedral y torres de distintos estilos. Un largo rio divide a la misma, varios puentes con estructura de hierro lo cruzan, carros tirados por caballos esbeltos, adornados con cascabeles, pasean a la gente de un lugar a otro. -

Llegamos a una explanada, muy cerca de una edificación circular, plaza de toros, estacionamos sobre la parte principal del coliseo y allí estaba esperando el tío, el menor de todos los tíos de mi padre. Mi madre ya lo conocía, para mí, era la primera vez. Haciendo de guía en su coche, nos traslada a su vivienda. Allí nos esperan la tía y los sobrinos, dos de ellos mayores que yo y una sobrina de casi mi edad, muy simpática. -

Nos hicieron pasar. Casa con detalles de la región, azulejos que adornan los pasillos, escaleras en caracol adornadas de macetas con coloridos malvones, cuadros que cuelgan de las paredes haciendo referencia a lugares regionales. Aquí, dicen…  “que el sol y la luna se enamoraron de la ciudad, por su color especial”. –

Como habíamos reservado un hotel, cerca de ellos; luego de una cena muy familiar a base de mariscos, tortillas, jamón y mucha cerveza; nos hospedamos, para vernos al día siguiente y disfrutar de esta ciudad encantadora. -

 

Continuará…

 


PREPARANDO LA GIRA

 



Mi llegada a la península ibérica, luego de estos años, quedó marcada por una autorización especial. En el transcurso de ese tiempo, tuve que estar a la orden de sus transacciones, por lo tanto, en el país que vivo actualmente, asumí registrarme en la embajada de la misma, para estar atento a cualquier convocatoria. Antes de emprender el viaje, hice el trámite, gestionando un permiso de cinco meses y concederme la entrada al territorio de origen, sin tener que prestar servicios en diferentes puntos, destinados por el alto mando. –

Dicho esta salvedad; mis padres, se dirigieron a una casa de venta de automóviles para obtener uno y poder manejarnos en una larga gira por la península, recorrer diferentes ciudades a lo largo y ancho del territorio. -

Mientras tanto, con mi padrino y mi tío, caminamos por lugares de mi niñez. En la parte del eirá, el lugar donde el patrón guarda sus herramientas, los carros. El hórreo de piedra y madera en el mismo lugar como testigo del tiempo, siempre firme en sus cuatro pilares de canto gris. Unos pasos más adelante, grandes tierras cultivadas, unas de trigo, otras de maíz, otras de coles, lechugas, patatas, otras de verde hierba para la comida de los animales y más abajo, el rio. Ese rio que tantos recuerdos me trae, los prolongados baños en el verano y ver las truchas saltando en sentido contrario. -

Mi tío trajo consigo unos bocadillos de tortilla y unas cervezas dentro de un canasto de mimbre, nos sentamos los tres a orillas del mismo y hablamos hasta el anochecer. -

Volviendo a casa, un auto de color blanco, está en la puerta de entrada, mis padres lo han comprado y con él nos iremos de carretera durante dos meses y conocer muchas comarcas. -

 Luego de la cena, me encamino a visitar al vecino de atrás de la casa, donde vive, al menos espero mi belleza. Toco a su puerta y me recibe su madre, un enorme abrazo al vernos, nos trasmite la nostalgia de tantos años. Nos hace bien. Pregunto por ella y la respuesta es… “está ausente, ha emigrado a las islas sajonas, hace unos cuatro años, se encuentra estudiando y no sabemos si desea volver “. Una presión recorre mi cuerpo y al mismo tiempo la alegría por saber de ella. -

 Regreso cabizbajo a casa, diciéndome…” por qué, mi tristeza, le deseo lo mejor, fue un instante en nuestras vidas, donde realmente sentimos lo más bello del amor, ese amor inocente, cristalino como el agua del rio y tan fuerte como las rocas al ser golpeadas indefinidamente”. -

 

Continuará…


UN ABRAZO MUY ESPERADO

 


Siendo el mediodía de finales de junio; tomamos el tren que nos lleva al lugar de origen, la ansiedad es total. Son las nueve de la noche y los silbatos del tren dan por concluido el recorrido en el andén de la ciudad cuando niño, recorrimos muchas veces con mi madre. -

Salto del tren y enfrente a mí, una persona elegante, alta con traje negro y una gorra con un hilo en su parte central, llamada borla, muy ingenioso, extiende los brazos; es mi padrino, nos estrechamos en un gran abrazo sin tiempo, nos miramos y de nuevo otro gran apretón cada vez más intenso. Mis padres mientras estaban en el vagón de equipaje, recibiendo todas las pertenencias traídas del otro lado del mundo. Se acercan y de nuevo se repite la escena con mi madre y mi padre. Este encuentro de tantos años de ausencia, se revierte en lágrimas de felicidad. Mi padrino, nos presenta a un vecino que lo acompaña, él tiene una camioneta, llamada rubia, de gran capacidad. Cargamos todo en ella; el señor, mi padrino y yo en la parte delantera y mis padres en la parte de atrás. -

Comienza el recorrido hacia mi querido pueblo, pasamos por la puerta de mi escuela, el salón de baile, donde mi madre a veces me traía a disfrutar de grandes orquestas, la iglesia donde tantos domingos y fiestas, fue el lugar de reflexión y esparcimiento. Llegamos a casa, otra emoción sublime, mi madrina y mi tío nos esperan. Que momento mas significativo, que vibración, veo a mi madrina un poco encorvada por su edad. Mi tío tan joven, pues la diferencia de edad entre los dos es de tres años. Entro y estoy como regresando al pasado, la casa sigue igual, la misma que he dejado hace quince años, eso sí, con luz eléctrica. –

Que noche tan emocionante, tan sublime, de tanta añoranza. Nos pusimos cómodos en nuestras habitaciones, la mía el lugar de siempre en el altillo, mis padres un dormitorio preparado para la ocasión, es decir el lugar donde se faenaba el cerdo, ahora se convirtió en un hermoso dormitorio, una ventana hacia la parte de atrás con vista a los montículos de paja. Para culminar la noche, sobre la misma mesa donde se guardaba la harina, un mantel bordado, nos espera con cuencos de sopa espesa oliendo a tocino, un buen pan de mollete y unos cantarillos de vino ribero. -

El momento es propicio para entregarle el regalo a mi padrino. Se lo presento en una caja y al abrirla se encuentra con el televisor, traído de la atractiva ciudad, llena de luces y de edificios deslumbrantes. Su alegría es inmensa y por primera vez veo sus ojos humedecidos, se levanta y otro abrazo aprieta mi cuerpo, llenando mi corazón de cordialidad y recogimiento. –

 

Continuará…


RUMBO A LA REGION LUSA

 



Nuevamente la despedida de los familiares, se hace cada vez más afligida, pues ya es la segunda que nos toca. Otro de los primos de mi padre, se ofrece muy gentilmente a llevarnos al aeropuerto. Son las once de la noche. Casi una hora, demoró el recorrido debido al intenso tráfico; la terminal aérea de la compañía es cuatro veces más grande que la nuestra; abrazos mediante nos despedimos y un pronto regreso. Maletas en mano, nos dirigimos hacia la compañía que nos transporta desde el comienzo. Tramites de desplazamiento, despacho de equipaje, tarjetas de embarque; nos llevan a una puerta de acceso y desde allí un autobús hasta llegar al análogo avión.

El despegue, se hace muy formal debido a la cantidad de aeronaves que entran y salen, luego de unos treinta minutos de corretaje, levanta vuelo y mis ojos desde la ventanilla, no dan crédito lo que perciben, es un paraíso de luz, jamás idealizado y el capitán lo sabe; hace un circulo muy amplio, inclinando las alas para disfrutar esta ciudad a punto de abandonar, un laberinto grandioso de luces. –

La duración del vuelo es de aproximadamente unas siete horas, es decir que llegamos con las primeras luces de un nuevo día. Llevo conmigo presentes para mis padrinos y mi tío, entre ellos un hermoso aparato de televisión, de tamaño pequeño para que puedan disfrutar de programas y noticieros. –

Con un delicioso desayuno, estamos aterrizando sobre el suelo de esta región tan encantadora y señorial. Nuestro equipaje, se encuentra en el despacho de salida y desde allí nos trasladamos en taxi hacia el centro de la ciudad, un hotel de estilo medieval, nos espera. Nos asignaron dos habitaciones. La mía es enorme y una ventana de dos hojas, deja ver una ciudad realmente pintoresca, cuyos tejados de color terracota, asienta una pincelada obtenida del mejor paisaje urbano. -

Un descanso hasta el mediodía, nos cargó de energía para recorrer sus calles y trasladarnos en bellos tranvías a través de diferentes zonas, hasta llegar a una plaza y allí deleitarnos con los manjares más tradicionales. –

Esta noche, los tres, decidimos quedarnos y cenar en el hotel. Estar juntos y conversar sobre lo percibido hasta ahora, pensamientos de gran regocijo llegan a nuestras reflexiones, brindamos con el exquisito vino dulzón y nos deleitamos con un plato principal, llamado; bacalao. Mañana en la mañana, nuevamente arrancaremos otro vuelo, pero esta vez de una hora, para luego tomar un tren de larga distancia y llegar a la estación de mi querido pueblo. -

 

Continuará…

 


DESDE LA MAÑANA A LA NOCHE

 




Antes de partir; vamos a recorrer diferentes puntos de esta ciudad asombrosa. Son las nueve de la mañana, uno de los primos, nos traslada en su auto formidable, de siete plazas a un gran parque, de vasta vegetación de la gran urbe. Allí descendimos y comenzamos a transitar a paso lento por las diferentes sendas que rodean, islas de patinaje, lagos, grandes espacios verdes para disfrutar del descanso y pequeños parques de juegos para el jolgorio de las criaturas. Muchos carros, con toldos a rayas verticales blancas y rojas a una distancia de cincuenta metros, nos brindan bebidas y comidas rápidas. –

Un parque, dentro de una inmensa ciudad, llamada también el pulmón verde, abarca una gran extensión, donde predominan los paseos de relajación y las transitadas bicicletas. También allí, están ubicados grandes restaurantes, en uno de ellos, saciamos nuestro apetito. –

Llegada la noche, nos dirigimos al centro comercial por excelencia. Una verdadera avalancha de transito nos deja perplejos con un andar insaciable. Grandes comercios con escaparates alumbrados en tubos de neón. Artistas callejeros con sus jazz y blus, le ponen sonido a tanto trajín. –

Para culminar nuestro recorrido, el primo nos sumerge en un bar típico de la zona, donde degustamos distintas bebidas, cerveza artesanal, whisky de malta, cocktails de lo más originales, acompañados de pequeños platos de ensalada, sándwiches de ternera y bollitos salados. –

Llegó el día de alzar el vuelo. Me queda el recuerdo, de haber disfrutado muchísimo de esta ciudad tan cosmopolita. Un sueño hecho realidad; pues cuando era pequeño y corría por aquellos caminos de mi pueblo, mi ilusión de ir a américa, era ésta; muy semejante a las postales que vendían en las calles, donde mi madre me cargaba para tomar el chocolate, sacar fotos y enviarle a mi padre. -

Me voy con el enorme placer de haber vivido esta semana intensamente y la cantidad de rollos fílmicos que duermen en mi pequeña maleta, ejecutadas con mi agraciada primer cámara. –

 

Continuará…

 


UN PASEO INOLVIDABLE

 



El idioma, es una de las causales por cual no me atrevo a manejarme solo, en esta ciudad. Solo tengo algunas nociones de mi ciclo básico, cuando era estudiante. Pero con la ayuda del primo de mi padre, la jornada se hace más amena. –

A partir de este momento, nos dirigimos a un lugar subterráneo, llamado subte, nos trasladamos a un barrio opuesto, para saludar a un matrimonio amigo, el señor, muy amigo de mi padre en la época en que sentaban a la orden de su país. El subte, se desliza bajo tierra y en un instante recorre bajo el rio, que separa los dos barrios en apenas diez minutos. Llegamos a destino, son las nueve de la noche y las luces desde este otro lado, son más electrizantes que las anteriores. -

 Tomamos un taxi que nos lleva al domicilio de dicha familia. Abrazos mediante y alguna lágrima caer sin pensar, pauta la enorme alegría de ver a dos amigos. Luego de la cena, fuimos a recorrer el centro, avenidas repletas de transeúntes, saliendo y en entrando a teatros, cines, salas de conciertos; restaurantes uno tras de otro con diferentes estilos gastronómicos. Mis ojos no dan parte a tremendo espéculo ciudadano; los edificios enormes de cuarenta, setenta y más pisos.  Allá en el fin de los rascacielos; así les llaman aquí, una fina línea azul de un cielo estrellado. –

A la vuelta, tomamos el tren subterráneo nuevamente, esta vez, presté atención al cambio de sonido, mientras circulaba por el túnel debajo del rio, una sensación de eco agudo y prolongado. Escaleras mecánicas nos conducen a la salida y recibir el ajetreo de las avenidas y el andar de la multitud. Una ciudad que no descansa, son las dos de la madrugada y parece que son las ocho de la noche. Verdaderamente fascinante. -

 

Continuará…


LA CIUDAD POR EXCELENCIA

 





Lunes, es el día de abandonar esta preciosa tierra, para dirigirnos hacia américa del norte, nuestra segunda escala, allí está la otra familia de mi padre, un tío con sus dos hijos y sus respectivas señoras. –

Tomamos un taxi directo al aeropuerto; nuevamente, el protocolo de revisación de equipaje y pasaportes en mano; la nave se eleva a un trayecto de aproximadamente cinco horas. La atención abordo, es impecable, ofreciendo una carta menú a elección, con su correspondiente bebida; agua, jugos, whisky y vino. Esta vez el tramo se hizo más corto. En breve estamos aterrizando en el aeropuerto más importante de esta ciudad sorprendente. –

Luego de sortear todos los controles y retirar el equipaje, nos dirigimos por escaleras mecánicas hacia la salida, puertas que se abren y cierran a nuestro paso, dejando lugar a otra recepción y así de forma alternada, hasta llegar al inmenso recinto de salida, donde nos espera, el tío de mi padre. –

Un coche particular, llamado limosina, nos transporta por las calles de un ancho poco común; carriles de seis sendas en una misma dirección, las luces de la ciudad, comienzan a encenderse, mis ojos no dan tregua para admirar tanta belleza lumínica. Pasamos por un puente colgante de dos niveles y en dos direcciones, sobre un rio. En la parte de arriba transitan los autos y buses y en la parte de abajo los trenes. Luego de unos minutos, dejamos dicha pasadera para meternos en una autopista; las luces de la ciudad se hacen cada vez más intensas y destellantes, para arribar a un edificio de enorme altura. -

 Allí bajamos, tomamos un ascensor, destino piso veinte y sobre la parte central, una puerta con el número del apartamento. El tío, mediante llave, la abre y sus hijos nos brindan un aplauso de salutación. –

Esta noche, una larga mesa, nos ofrece el brindis de arribada, con suculentos platos de sándwiches y carne asada, llamada rosbif; gaseosas de todo tipo y por supuesto un buen vino ibérico. ¡Las horas pasan sin darme cuenta, hasta que el sueño me vence y un hasta mañana, haz que me retire hacia la habitación designada; pues según familiares de mi padre, allí durmió mi abuelo paterno cuando estuvo en esta ciudad, ¡hace mucho tiempo… buenas noches!!!

 

Continuará…

 


UN LUGAR MUY DISFRUTABLE

 




Durante nuestra permanencia, con los familiares caribeños, los días se fueron volando. Una experiencia única, conocer otro mundo, de gente muy alegre, su centro comercial, lo rodea una geografía más que encantadora, una ciudad rodeada de montañas. Diversas atracciones turísticas, a lo largo de su costa islas turísticas tropicales. Un gran parque central alberga a dos torres gemelas, llamadas, las torres del silencio. -

 Faltando dos días para continuar nuestro viaje, hacia américa del norte; mis tíos y también primos, en cuya residencia habitamos haciendo escala, nos invitan a presenciar un gran espectáculo. En dos autos, nos dirigimos a una larga y ancha autopista de ocho carriles, hacia las afueras de la ciudad. Un espacio abierto, con palmeras alineadas, es el punto de un viaje por todo lo alto. Un teleférico del tamaño para diez personas, nos transporta durante unos minutos a lo más alto, cruzamos la primera capa de nubes, verdaderamente un gozo de espectáculo, al llegar a la base en la inmensidad de la altura, casi por cierto en la cima de las montañas; se observa los picos nevados y una ciudad trasformada en una inmensa maqueta. El descenso, también nos atrapó, por su declive y la frenética velocidad de la misma. –

Hoy, veinte de junio, en un gran centro social, llamado la hispanidad, toda la familia, se reúne, para brindarnos un agasajo de despedida. El lugar es acogedor, con grandes espacios verdes, canchas de diferentes disciplinas se abren para disfrutar momentos inigualables. Piscinas para todo tipo de conductas. Unas diez barbacoas, con extensas mesas y sus respectivos asientos. Los fogones de un tamaño acuerdo a su ubicación, nos dejan ver los manjares de esta tierra hermosa. En una de ellas estamos instalados, el maestro cocinero, tiene doce perniles de cerdo impregnados en un delicioso aroma a frutos tropicales; ensaladas con productos exóticos, tales como plátanos asados, acompañan la lista del menú. Entre risas y abrazos, llegamos a la sobremesa, disfrutando una deliciosa bebida del país, llamada “chicha”. –

Hoy, me tomé el atrevimiento de recorrer por mi cuenta, el centro de la ciudad y así conocer diferentes facetas. Gente muy simpática, comercios brindando sus encantos y una gran fila de bares, ofrecen sus productos de tragos muy helados con distintos tipos de frutas. Aprovecho este momento para dirigirme a una joyería. Compro dos alianzas, muy bonitas, de oro blanco, destinadas a un futuro compromiso. Sigo recorriendo una de las avenidas principales, donde las vías se cruzan formando figuras elípticas. Una gran casa de fotografía, es mi última plaza. Aquí compro mi primera máquina de fotos, uno de los tantos gustos que me puedo dar, es muy glorioso, el elemento indispensable de todo viajante, sacar la mayor cantidad de grafías atrayentes. -

 

Continuará…

 


LLEGÓ EL DÍA TAN ESPERADO

 




Mis relaciones de noviazgo, están llegando a la enorme decisión de tomar un nuevo rumbo social. Pero antes, necesito hacer este hermoso viaje junto a mis padres; una especie de despedida de soltero. Conocer otros países, presentación de nuevos familiares y aventurarme en otras costumbres. Mis amigos conocedores de esta locura emocional, están plenos de regocijo y sinceros deseos de un transitar maravilloso. -

Mes de junio, ya son las diez de la mañana, los preparativos están a flor de piel, maletas por allí, bolsos por acá, documentos en regla y vestidos casi para un casamiento. Un taxi nos traslada al aeropuerto, el señor maletero nos ayuda con su carro a poner todos los bultos y nos traslada al mostrador de embarque, donde realizamos el trámite. –

Por altavoz, nos informan, cual es la puerta a cuál tenemos que dirigirnos para tomar el bus que nos traslade al inmenso avión que nos está esperando. Es la primera vez que me subo a uno y el nerviosismo es mayor. Ya en su interior, nos ubican en los asientos correspondientes, a mí, me toca por suerte, la ventanilla. Luego de unos minutos, las azafatas, nos ofrece demostraciones de vuelo mientras la aeronave se pone en movimiento para trasladarse al punto de despegue. Comenzó a carretear, cada vez con más fuerza hasta poderse elevar y surcar en lo más alto. -

Al cabo de tres horas, nos dan un delicioso almuerzo y los tres brindamos con una copa de vino, el comienzo de esta aventura, que nos lleva a lugares diferentes. El comandante, anuncia la duración del vuelo, será aproximadamente de siete horas; por lo punto da lugar a una reflexión y descanso. La alerta de atención, nos despertó; es el aviso para el descenso. Un nuevo país nos espera, familiares nos esperan, nuevos hábitos nos esperan. La estadía, vislumbra una semana, una semana para conocer sus costumbres, sus lugares. La familia de mi padre, es decir sus hermanos y hermana con sus respectivos conyugues y sobrinos, nos dan el sensible saludo de enhorabuena. –

 

Continuará…


LA NOTICIA ANHELADA

 




El año 1970, está colmado de emociones. La apertura del restaurante es todo un éxito, a tal punto que está considerado unos de los tres mejores restaurantes de la ciudad. Los dividendos de sus balances son cada vez más favorables. -

Hay un nuevo cambio de domicilio, la compra de una propiedad de dos plantas, más que beneficiosa. En la planta baja viven mis tíos y mi primo, en la parte alta mis padres y yo. Otros son los equipamientos, cuidando los detalles de la época, living con sillones de cueros, cocina llamada, americana, dos baños muy completos y un salón comedor para albergar a diez personas; todo el entorno adornado con tapices y excelentes luces colgantes. -

 La relación con mi novia, cada vez, está más unida y las pláticas se mueven a través de planes futuristas. Fortalecer nuestro vínculo entre las dos familias y consolidar en breve, una pareja estable. -

Las salidas con amigos se conciben más dilatadas; pues, algunos, han tomado caminos diversos y también compromisos dispares. El conjunto de baile, creado en mi etapa estudiantil, de apoco se va desintegrando, unos desempeñando sus carreras educativas, otros formando sociedades en comercios disímiles, otros se han ido del país, tomando vuelos a distintos continentes. En lo que a mi corresponde, todavía conservo una amistad fuerte, somos cuatro y lo demostramos en cada argumento que realizamos a diferentes puntos del país; excursiones hechas por colectividades, al estilo romerías, otras a lugares playeros, disfrutando de la hermosa costa oceánica, brindada por la naturaleza; otras, un simple encuentro para conversar y expresar nuestras curiosidades. -

Hoy, al término de la labor, mi padre, me recuerda, que, a la noche, cuando estemos en casa, tiene algo para comentar. -

Una rápida ducha y el cuerpo ya aplacado del trajín diario; mi madre nos invita a la mesa y una gran asadera de pollo con patas y morrones, en sus manos, aterriza con una extraña suavidad sobre el centro de ella, rodeada de copas con vino y pan hecho en el horno; como en mi infancia. Mi padre, llega al instante y antes de sentarse, alza las copas y propone un brindis, no alcanzo a entender, porque el convite y esa sonrisa de ambos en sus rostros; “querida familia…a mediados de año, nos vamos de vacaciones los tres…primero, a ver mis hermanos que están en un país muy tropical, para luego continuar hacia américa del norte y visitar a mi tío y primos, para culminar en nuestra querida tierra, luego de tantos años”. -

Solo cerré los ojos, me imagino, lugares de mi niñez…volver luego de trece años a abrazar a mis queridos padrinos, a mis tíos…eso sí…es noticia. -

 

Continuará…


NUEVOS AFECTOS

 




El año 1969 está llegando a su fin y el mes de diciembre abre ventanas de ilusiones a las esperadas fiestas tradicionales. El restaurante, ofrece sus mejores productos, el salón se engalana con sus mejores ornamentos, acorde con el período mencionado. -

En el establecimiento, la amistad entre empleados, se afirma y de todos ellos, hay dos, que sobresalen y otros dos que auspician de clientes. Formamos una linda relación. En estos días mi horario es bastante prolongado, pues entro al mediodía y culmino al cierre, a eso de las dos de la madrugada. Luego del aseo personal, nos dirigimos a la ciudad vieja, donde están establecidos los bares nocturnos. La diversión se prolonga hasta el amanecer, para luego llegar a casa y descansar unas pocas horas. Cuando el horario cambia entre semana; mis nuevos amigos y yo, nos reunimos en un pequeño bar a unas dos calles del trabajo; unas partidas de billar y juego de cartas. Allí pasamos horas, apostando por una vuelta de whisky, cerveza, una cena o sencillamente disfrutar de momentos únicos. –

Mi novia, ha arribado de su viaje por el viejo continente. Durante este tiempo, las visitas a su casa son cada vez más asiduas y nuestras relaciones quedan ratificadas. Nos damos el beneplácito de ir mucho al cine y algún fin de semana a matinés bailables. –

Veinticuatro de diciembre, siendo las veintidós horas, da por concluida la labor. El sonido descorchado de dos botellas de champagne, es el anuncio de ofrecimientos y augurios por una navidad auspiciosa y el reencuentro con los seres queridos, esperando compartir la mesa familiar llena de apego y deliciosos manjares. Alzo las copas con mis padres, dándonos un gran abrazo y un futuro auspicioso. -

 

Continuará…


CONVERSACION DE AMIGOS

 



Todo este año, luego de haber inaugurado el restaurante, mi vocación, está tomando una iniciativa comercial; aventurarme, con el pasar de los años, formar mi propia empresa hotelera-gastronómica.

Mientras tanto, continuo con mi compromiso de las adicciones y contralor del personal. -

Hoy es sábado y tengo unas horas libres, hasta el domingo al mediodía. Las horas de ocio son muy cortas, pero a mi edad, alcanzan para buscar aventuras. A las diez de la noche nos topamos con unos amigos de la época del liceo, en un bar sobre la rambla portuaria, donde fluyen las chicas, bandoneones musicalizando tangos, vocalizados por un entusiasta aficionado. -

Elegimos una mesa para cinco muy cerca del mostrador, pedimos una bebida típica del lugar a base de vino y mezcla de sidra, llamada medio y medio. Con el correr de las horas, cada uno anticipa sus historias, hasta llegar a un momento de la conversación, donde surge la formación del conjunto de baile, que habíamos desarrollado con aquellas dulces y hermosas chicas. -

Recuerdo:

--“al culminar la fiesta de fin de curso, con gran éxito. El espectáculo fue de tan agrado a todos los presentes, con vivas y aplausos prolongados, que nuestra amable profesora, al término del mismo, nos propuso formar un cuerpo de baile y recorrer diferentes escenarios. Hacer giras por distintas comarcas del país y además tener nuestro debut en la televisión. El sueño cumplido, fuimos ovacionados en distintos certámenes, tanto en hoteles, country, programas a beneficio de niños con discapacidad, residenciales y otras tantas que ahora no vienen a mi memoria. Algunos de los componentes, con el tiempo, formaron pareja, se casaron, otros una gran amistad, algunos dejaron el conjunto, dando paso a nuevos integrantes. Fueron meses de gran emoción y una convivencia de amistad jamás vivida. -“

Ya son las tres de la mañana, nos servimos otra tanda de bebida, entre abrazos y un hasta pronto, cada uno, arrancó rumbo a su casa. Dentro de unas pocas horas, tengo que reintegrarme al trabajo. Es el día del “niño” y se festeja a lo grande, me imagino el inmenso movimiento que me espera. –

 

Continuará…


LA GRAN INAUGURACIÓN

 






Mi sueño, se concretó. Paso a integrar la plantilla familiar en el gran restaurante dirigido por mi padre y mi tío. -

 Febrero, viernes a las veinte horas de 1969, está todo pronto para la apertura de un gran restaurante. Un enorme salón, alberga más de cuarenta mesas, con capacidad para unas doscientas personas. Una isla en forma de puntero, hace de mostrador, decorado por cerámicas azules y blancas, una heladera en madera barnizada de doce puertas y arriba de ella, cubos de colores dan rienda a pluralidad de bebidas. En uno de sus lados, la máquina registradora con comando de adicciones. Una gran parrilla, situada en lugar estratégico, para poder ser divisada por todos los comensales.  Su mostrador también revestido de cerámica rústica de color bronceado, le da el toque original. Los quemadores, prontos con sus leños para encender. Tres grandes tejidos engalanan el espacio, cada uno de ellos con sus respectivos manjares, “mantas de asado, pulpones, entrañas, patas de cordero, carré de cerdo, pamplonas, matambres rellenos, papas al plomo, menudencias (achuras) y un spiedo para dieciocho pollos al costado de la misma”. En la parte lateral de la parrilla, del lado derecho, dos baños muy completos y a continuación, un breve pasillo nos lleva a una cocina internacional, un espacio que tiene vista a un predio enjardinado, donde están depositados los rolos de leña. La cocina de hierro a leña también, llamada, económica, tiene cuatro hornallas y dos hornos formando un islote, rodeada de estantes con utensilios de elaboración y una mesada con tres piletas fregaderos; en uno de los vértices, una puerta de acero inoxidable, nos indica la entrada a una cámara frigorífica de unos cuatro metros cuadrados, donde está toda la mercadería, esperando ser servida en las diferentes zonas. -

Ya es la hora, se encienden las luces de las marquesinas, los colgantes del gran salón iluminan la decoración. Los camareros etiqueta blanca y corbata de lazo azul, esperan la entrada de los invitados. Los maestros del fuego, todos de túnica con su gorrito al tono, cuidan el deleite de la gastronomía típica de esta procedencia. -

Todos en su lugar; el mío, en la mesa de adicciones, le damos la bienvenida a toda la concurrencia, que nos dispensan con su asistencia. Distribuidores de distintos rubros, van dejando ramos de flores, acompañados por sus señoras e hijos.  Funcionarios de la administración pública, delegados de la zona, representantes municipales, guardias de la ley, colegas de otros puntos de la ciudad y nuestros amigos y vecinos. –

Grandes ventanales, dejan ver las luces de los coches y buses que transitan por ambas avenidas, saber de buena tinta, que hay un nuevo lugar en la ciudad para disfrutar, de un almuerzo o una buena cena en compañía. -

Con hilo musical, un cuarteto de tambores y un conjunto de gaitas, da por comenzada la inauguración. -

 

Continuará…


TRABAJOS, REFORMAS Y ESPARCIMIENTO (TERCERA PARTE)

 




Por supuesto que la noticia de abandono de estudios a mis padres, no le cayó muy bien, se mantuvieron tristes por varios días; hasta que les hice comprender que lo mío, no era el estudio, sino emprender un trabajo para formarme y llegar a tener mi propia empresa. -

A esta altura del año 1968, la hermana de mi amigo, en este momento mi novia casi oficial, se encuentra de viaje con su madre, visitando su tierra natal, una ausencia que tomará unos seis meses. –

Mis visitas al primer colegio, se hacen cada vez menos frecuentes. Solo quedan dos curas de la época y mi vocación por el seminario se va apagando, debido a ciertos altibajos en la conducción, cada vez eran menos los asistentes. –

Con mis excompañeros, nos vemos una vez cada quince días, casi siempre los fines de semana. Tres de ellos, están en facultad de economía; otros cuatro en facultad de medicina y uno restante en facultad de derecho. Dos de mis mejores amigos, trabajan y están insertados en movimientos guerrilleros. -

Mi padre en estos meses venideros, se apresta a hacer una gran reforma en su restaurante. Una inversión de muchísimo dinero, ampliando la localidad sobre una edificación contigua que hasta ahora funcionaba como sucursal de un banco. -

Luego de haberle dicho a mis padres que no continúo estudiando; mi primer trabajo se desarrolla en el rubro de oficina jurídica, al frente de ella, un abogado, un escribano y un rematador público, este, amigo de mi padre que me recomienda. Allí trabajo, hasta que la reforma este culminada y tener la posibilidad de ser un futuro integrante en la sociedad familiar. Opino, que en el correr de los días me van a aceptar. -

Siendo el último sábado de diciembre; invito a mis dos compañeros de la facultad de química, para asistir a una sala de baile en pleno centro de la ciudad. Un local estilo fortaleza, en la bahía del puerto, un lugar de ensueño, en sus balcones se puede observar el cerro iluminado, las bombillas de los barcos amarrados al muelle. Vestidos de traje, esa es la etiqueta requerida, con cigarrillos y copas de cerveza entre las manos, la diversión llegó hasta el amanecer. -

De esta forma, comienza mi peripecia, echar una mirada a un mundo incierto, pero con las ganas de disfrutar de mi juventud. -

Continuará…

 


AÑO 1967 : FIN DE MI CICLO ESTUDIANTIL

 




Mes de agosto, facultad de química, nueve de la noche; la ciudad se sacude ante una trágica muerte de un estudiante en una de las manifestaciones realizadas enfrente a la universidad. La noticia se propaga como lava de un volcán, desencadenando una revuelta lamentable entre agentes de la seguridad y manifestantes.  El año 1968 marca profundos cambios en la vida económica, política, sindical y estudiantil, estableciendo un antes y un después en la historia de la nación. Es el año de todas las disidencias: políticas, culturales, costumbres, etc. y se acentúa al mismo tiempo, el debate de surgimientos bulliciosos sociales. –

 

--“Cuando dejé el liceo, allá por el año 1964; mi orientación se inclinó hacia la química y bilogía. Un instituto de arquitectura renacentista, patrimonio nacional con un gran observatorio en la cima de su construcción, fue mi nueva plaza, situada en pleno centro de la ciudad, abarcando la totalidad delineado por las cuatro calles, atrás de la universidad. El cambio simbolizó un antes y después de mi aprendizaje. Por primera vez estaba sentado al lado de una chica. Aulas muy amplias, estilo teatro. En el ciclo anterior de origen religioso privado, los grupos estaban formados solamente por varones y otros institutos de monjas, solamente niñas. -Tiempos de minifalda en las chicas, pantalones oxford en los chicos, grupos musicales, como los melenudos de la isla británica de gran superación fanática. Alrededor del instituto, varios comercios de diferentes rubros, desde papelerías, locales con muchos textos y algunos bares de capacidad reducida. Cada bar suministraba una máquina musical tragamonedas, donde seleccionabas el disco favorito mientras esperábamos la hora para la siguiente materia, una bebida refrescante, una media luna de jamón queso, un café con leche, llamado (cappuccino) acompañado de un alfajor relleno de dulce de leche o simplemente repasar algún material, era nuestra media hora de esparcimiento; oíamos a esos muchachos de pelo largo entonar canciones de enorme suceso. El primer año estaba integrado por ocho profesores entre teóricos y prácticos, nuevos compañeros y compañeras, el estudio se desplegaba muy placentero. Durante ese año, visitaba a menudo mi anterior colegio, pues todavía integro mi acción bíblica y proyecciones para que los niños más carenciados tuvieran una enseñanza cristiana. Con la hermana de mi amigo, solíamos pasar momentos de cierta intimidad, cuando la situación lo ameritaba. La relación iba creciendo, aunque en forma discontinua. En el segundo año, hubo un cambio de profesores y las asistencias, no fueron frecuentes. Un año con muchas faltas, debido a crisis, tanto estudiantiles como sindicales. Una huelga muy prolongada de transporte, instauró que algunos dueños de camiones, los convirtieran en buses y con idéntico recorrido, por unas pocas monedas, podíamos transportarnos a nuestros lugares de estudio y las personas a sus respectivos trabajos. Un año muy especial, con muchos altibajos y opiniones desencontradas. De todos modos, llegué al final de ciclo con pase para la facultad”. ---


Hoy, ya finalizando mi primer año de preponderancia; he tomado la decisión de abandonar el estudio. La situación del país, me ha generado cierta desazón. Los momentos se van volviendo dificultosos y creo que mi nueva vida, está por dar un giro inesperado. –

 

Continuará…


AÑO 1964 : PASIONES DE ESTUDIANTE (III)

 




Diciembre, a solo dos semanas de finalizar el primer ciclo de bachillerato. Estamos con los últimos ensayos, junto al cuerpo de baile con las bellas mujeres del elenco. La profesora de música, marca coreografías a realizarse en tres actos. La primera, una escena situada en playa imaginaria del caribe con el ritmo frenético de la salsa, el conjunto comienza su baile boricua. La segunda, un cafetín con típicos trajes tangueros, apuestos milongueros, llamados “guapos”, sentados a las mesas, acompañados por bellas mujeres ataviadas de falda con tajo sobre sus piernas, llamadas “chiruzas”, entrando por detrás del mostrador, unos de mis compañeros con guitarra en mano cantado el tango “adiós muchachos”. La tercera y el boche de oro, vestidos con indumentaria típica de este país, celebramos un “minué” y la danza por excelencia llamada “el pericón”. -

Con dieciséis años, llego al final de curso, con una nota más que buena, la mejor de todo el periodo. Es el momento más emotivo, pues dejo este colegio, que me ha dado desde mi niñez a mi adolescencia, los mejores pasajes de vida. He crecido, conociendo diversas facetas e inquietudes que me llevaron a integrar diferentes matices en mi vida. -

Una pequeña reunión en la secretaria del colegio, los profesores y los curas, se hacen presentes para darnos, en mi primer lugar, las gracias por estar juntos y mucho éxito en la próxima etapa, segundo ciclo del bachillerato en instituto público, al cual le llaman “preparatorio”, dos años más en elección de carrera. -

Y llegó el momento más esperado. Lamentablemente sin anillos recordatorios.  Regalamos al instituto, a nuestros profesores y familias, unos de los mejores espectáculos, que se pusieron en escena del cine -teatro. -

Colmada toda la platea baja y el alta. Se bajan las luces, se corre el telón y un animador de radio que se ofreció gentilmente unos días antes, da por inaugurado el acto, nombrando a cada egresado a subir al escenario, formando una fila de veinticinco chicos, ahora ex- alumnos. En cada llamado la ovación del público con un fuerte y prolongado aplauso. -

Nuestra amiga y profesora de música, da los primeros acordes en el piano y comienza la celebración. –

 

Continuará…


AÑO 1964 : PASIONES DE ESTUDIANTE (II)

 



En estos días, de inmenso trajín; ya culminando el año electivo; uno de mis compañeros, que vino de otro instituto, nos hicimos muy amigos. Muy activo; lo incorporé a nuestra organización de ayuda cristiana, salimos muchas veces, los fines de semana al cine del mismo colegio y compartimos tardes de futbol. Él, aficionado al equipo donde pasé mis primeros días en esta localidad; yo, aficionado al equipo del aquel regalo del señor almacenero. -

 Hoy me invita a su casa, su descendencia itálica está presente en los entrañables equivalentes, me presenta a sus padres, un matrimonio muy cauto.  El padre, desarrolla la labor artesanal de zapatería, la madre, se dedica a los quehaceres de la casa. En ese momento, entra su hermana de apenas trece años, cual me saluda con un beso en la mejilla. -

Mes de noviembre, como de costumbre; el colegio se prepara para dar una fiesta con pabellones colocados alrededor del gran patio, guirnaldas de tela triangulares, bombillas de colores en toda su extensión, altavoces en cada costado. La fiesta, es de ramos generales y para todo público, le llaman “kermesse”. El motivo, recaudar fondos para obras benéficas, ayudar a los niños más carenciados y otras necesidades. -

Domingo, hoy es el día del festejo, siendo las cinco de la tarde, el cura más joven, proyecta sobre una mesa en lo alto de la galería un pasadiscos y un micrófono, desde allí, hace de asistente, seleccionando buena música y anunciando, los diferentes compartimientos que invaden el lugar. -

 Atendido por voluntarios, inclusive nuestra organización, disfrutamos de la velada, la gente saca en una casilla, atendida por una chica, vestida de campesina; los billetes para poder participar en las diferentes gavetas a un precio módico y poder llevarse un lindo recuerdo. -

Entre todos los asistentes, padres de casi todos los alumnos y gente de los alrededores.  Se encuentran dos chicas, una la hermana de mi amigo y la otra, la hija de un señor muy acaudalado del barrio; este señor es un simple colaborar con el colegio, sus hijos no concurren al instituto; además de la hija presente, estaba también otra hija mayor y un hijo de unos diez años. -

Entre la música cada vez más impresionante, los anuncios del joven cura, que dice “en la carpa número catorce, se pueden ganar un termo y un mate, (bebida típica de la región), ¡compren ya su billete y adivinen el acertijo!!! “.-

 Los cuatro, nos tomamos un descanso y nos dirigimos hacia un lugar apartado para saborear unos deliciosos helados. Un carrito muy curioso de dos ruedas grandes, un toldo a rayas y un señor muy pintoresco con un gorro blanco donde dice: “aquí…aquí…los mejores helados de palito”. -

Ya en horas de la noche, son las diez, las luces comienzan a apagarse, la música se pone suave, las carpas, comienzan a deshacerse y a guardar el remanente para el año que viene. Acompañamos a la chica de mi amigo a su casa; quedaba a unas dos calles del colegio, luego tomamos el bus para dirigirnos a su casa. El, ingresó muy apurado, mientras su hermana, se quedó hablando conmigo por espacio de diez minutos, esta vez no hubo beso en la mejilla, pero si, una caricia suave sobre su mano. –


Continuará…