RUMBO A LA REGION LUSA

 



Nuevamente la despedida de los familiares, se hace cada vez más afligida, pues ya es la segunda que nos toca. Otro de los primos de mi padre, se ofrece muy gentilmente a llevarnos al aeropuerto. Son las once de la noche. Casi una hora, demoró el recorrido debido al intenso tráfico; la terminal aérea de la compañía es cuatro veces más grande que la nuestra; abrazos mediante nos despedimos y un pronto regreso. Maletas en mano, nos dirigimos hacia la compañía que nos transporta desde el comienzo. Tramites de desplazamiento, despacho de equipaje, tarjetas de embarque; nos llevan a una puerta de acceso y desde allí un autobús hasta llegar al análogo avión.

El despegue, se hace muy formal debido a la cantidad de aeronaves que entran y salen, luego de unos treinta minutos de corretaje, levanta vuelo y mis ojos desde la ventanilla, no dan crédito lo que perciben, es un paraíso de luz, jamás idealizado y el capitán lo sabe; hace un circulo muy amplio, inclinando las alas para disfrutar esta ciudad a punto de abandonar, un laberinto grandioso de luces. –

La duración del vuelo es de aproximadamente unas siete horas, es decir que llegamos con las primeras luces de un nuevo día. Llevo conmigo presentes para mis padrinos y mi tío, entre ellos un hermoso aparato de televisión, de tamaño pequeño para que puedan disfrutar de programas y noticieros. –

Con un delicioso desayuno, estamos aterrizando sobre el suelo de esta región tan encantadora y señorial. Nuestro equipaje, se encuentra en el despacho de salida y desde allí nos trasladamos en taxi hacia el centro de la ciudad, un hotel de estilo medieval, nos espera. Nos asignaron dos habitaciones. La mía es enorme y una ventana de dos hojas, deja ver una ciudad realmente pintoresca, cuyos tejados de color terracota, asienta una pincelada obtenida del mejor paisaje urbano. -

Un descanso hasta el mediodía, nos cargó de energía para recorrer sus calles y trasladarnos en bellos tranvías a través de diferentes zonas, hasta llegar a una plaza y allí deleitarnos con los manjares más tradicionales. –

Esta noche, los tres, decidimos quedarnos y cenar en el hotel. Estar juntos y conversar sobre lo percibido hasta ahora, pensamientos de gran regocijo llegan a nuestras reflexiones, brindamos con el exquisito vino dulzón y nos deleitamos con un plato principal, llamado; bacalao. Mañana en la mañana, nuevamente arrancaremos otro vuelo, pero esta vez de una hora, para luego tomar un tren de larga distancia y llegar a la estación de mi querido pueblo. -

 

Continuará…

 


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