El año mil novecientos setenta y cinco, anuncia una nueva vida en nuestra familia. Mi dama de compañía; se encuentra embaraza nuevamente.
Mientras mi rutina,
continua en pleno auge. Falta poco para culminar el pago del emprendimiento. La alegría es tremenda,
esas cuotas que tengo mes a mes, para poder continuar con el comercio, lleguen
a su fin y el alivio será de tremendo desahogo. -
También en este año,
hay un cambio en la economía, la moneda original se convierte en otra,
simplificando los ceros y así auspiciando un desastre comercial e industrial.
Los precios se disparan, los sucesos toman otro valor y muchos se ven afectados
por la resolución gubernamental. -
Lo mío, no se nota mucho,
es uno de los básicos, que continúan menos sufrible, debido a esa sibarita
rápida, hizo que los clientes no disminuyeran. -
La vida cotidiana,
está cada vez más bajo el autoritarismo, objeto de más vigilancias y controles.
Campañas de persecución y secuestro de personas. Uno de mis amigos de la acción
católica, es abatido por las fuerzas del orden y el otro se escapa hacia el
territorio vecino. La noticia llega a mis oídos con tremenda congoja,
compañeros de mi adolescencia y grandes amigos. -
Pero no todo es mala noticia.
Suena el teléfono del bar…” hola…voy rumbo al sanatorio” … dijo la madre de mi dama…”
ha roto la bolsa …”
Hablo con mi
encargado, que tome posición del comercio y en un taxi me acerco al recinto
donde, me espera otra muy buena noticia…el nacimiento de otro niño. -
Esta vez, nos tocó el
sanatorio, del cual somos socios y hace muy poco inauguró el quinto piso; una
bella maternidad. Cuando llego, en la sala de espera, se encuentra…su madre y
la mía; con caras de emoción. Contrario al nacimiento de mi hijo, no espero por
la noticia de si es varón o nena. Dos bombillas; una de color azul y la otra
rosada, cuando una se prenda, indica el sexo en el momento de su nacimiento. Tras
largos momentos de espera, se prende la luz rosada…” salté de alegría, como si
mi equipo de futbol, hiciera el gol faltando un segundo para terminar el
partido “. A los pocos minutos, la misma doctora que atendió a mi hijo, me da
la noticia; certificando que todo está en muy buen estado. Esta vez pude estar
cerca de la brillante madre y la alegría celestial. Una niña llega a ser parte
de muchos sueños. Trae consigo la luz de una nueva fibra. -
Que más desear…” un
casal …un comercio funcionando a pleno…una familia que me apoya constantemente y
unos amigos que están siempre…estimulando con sus deseos, un camino lleno de exuberancia
e ilusiones…”
Continuará…

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