SECCIÓN 1 - CUMPLIENDO LOS TREINTA

 




El año mil novecientos setenta y siete, marca un antes y un después en mis senderos. El comercio, está a pleno esplendor, al punto de orientar un nuevo perfil. -

La casa, comprada por mis padres en el balneario, a unos treinta y cinco kilómetros de la ciudad; es el punto de festejos y esparcimiento de la familia. En año nuevo; nos reunimos para una jornada de regocijo. Parrilleros a toda lumbre, con carnes saboreadas por exquisitas especies de plantas naturales, embutidos y arrollados, son los reyes del tejido metálico, cocinándose en las ardientes brasas. El asador, se va turnando por momentos, una vez mi padre y otra vez quien está en diálogo con ustedes. -

Este mismo verano, sobre fin de enero, festejamos el primer añito de nuestra hija. En horas de la noche, el jardín trasero a la casa, se viste de tiaras y lamparillas de colores. Una larga mesa, es el centro de curiosidad. Ella, con un vestido rosa, un peinado de princesa, se pasea de brazo en brazo, con la atenta mirada de su madre. Son las diez de la noche, apagamos las luces y una hermosa torta con vela encendida, es recibida con magnos aplausos. Su carita brilla, a mas no poder, nos alegra el corazón a todos. Los cuatro, en un gran abrazo, le cantamos el cumpleaños feliz. -

Primero de mayo, día de los trabajadores; nos apiñamos en dicha casa; pero esta vez invitando a las dos familias, amigos y trabajadores de ambos negocios. El motivo, relacionarse y familiarizarse con todos. Este día, tan pintoresco, es abastecido por donaciones de nuestros proveedores, que durante todo el año consumimos sus productos. Pasar unos momentos de esparcimiento, charlas del momento y de época. Juegos de mesa para grandes y otros muy divertidos para los más pequeños. Al final, degustación de postres y bebidas. La puesta del sol, a través de los árboles del jardín y casi besando el mar, da por finalizado este día de encuentros. -

Seis de diciembre, llego a los treinta años, todo un camino realizado hasta este santiamén tan grato y satisfactorio. Feliz de tener una familia. Feliz de tener un comercio que me respalde y feliz de cosechar tantos amigos. Clientes que, con su habitué a la firma, forman a esta altura, mis nuevas amistades. Matices diversos; tanto laborables, como comerciales. Feliz de encontrar otros amigos, fuera del negocio, como el señor operador de cine – club, que habita en el balneario; el gerente de una institución de carnes; mi asesor de seguros, junto a su esposa, transitamos períodos increíbles con nuestros hijos. -

Hoy, llegan al bar, mis amigos de siempre; de cada momento. Un numero de comerciantes, gerentes y empleados bancarios, rematadores, afluencia del ministerio de cultura; oficinistas del registro civil y algunos otros que se arriman a la celebración. Hoy, como se dice popularmente…” invita la casa “…Alzamos las copas de champagne, brindando por la inmensa amistad, cosechada en estos jóvenes años. -

 


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