LA CASA

   





Ha pasado un año y medio, mediados de 1949 y los primeros pasos de mi niñez, comienzan a corretear por la inmediaciones de la casa familiar.-

La casa de piedra, es formidable; tiene su entrada por el camino que lleva al monte de los pinos y al rio; una enorme puerta partida en dos, lleva en cada una de las alas  un travesaño en forma de Z. A mi derecha, se encuentra la cocina con su monumental chimenea y el inmenso horno, en la esquina un pote colgado de una cadena al techo siempre humeando, su intenso olor a cocido y caldo, impregna todo el ambiente. Un poco más hacia la ventana, sobre el piso de tierra, una enorme mesa, tiene una tapa y hueca en su interior, se guarda la harina, traída desde un molino cercano; en esa mesa, nos reunimos para el almuerzo y la cena, como siempre en la cabecera el patrón de la casa…mi abuelo.-

Mi familia, estaba compuesta por mi abuelo, que más adelante se convirtió en mi “padrino” por ser el elegido de mi bautismo; mi abuela, adorable mujer; mi madre, lo mejor; mi tío “chucho” y mi padre que iba y venía, pues estaba de servicio.-

Saltando de aquí para allá, subo la  escalera de madera, estoy en la planta alta; hay dos dormitorios  y uno más pequeño, llamado “ faiado”. En uno de ellos, sobre una esquina estaba un pedestal con una cubeta esmaltada, donde se higienizaba la cara al amanecer y debajo de ella  una abertura redonda con una tapa, ese hueco era el inodoro. Una enorme ventana orientada a la puesta del sol, deja ver un formidable valle de tierra labrada y senderos verdes.-

Dejo la parte alta y bajando me dirijo al otro extremo de la casa. A mi izquierda  una habitación grande, allí duermen mis abuelos, una tina de madera cubierta por una gran sabana, donde nos bañábamos una vez a la semana y un poquito más al costado una segmento chico, donde se faenaba el cerdo. Cuando lamentablemente le llegaba la hora, ese día trataba de no estar, pues los gritos me asustaban mucho.-

Salgo para el otro costado de la casa  y un espacio enorme, donde juego, se encuentran cerros de paja, en manojos para alimentar el ganado en invierno y renovar las” cortes “. Un techado de madera guarda los arados, las grades, los arreos y otras herramientas para la faena del campo, una piedra redonda enorme con un pedal a su costado, donde mi padrino, estaba horas afilando las guadañas y cuchillos.-

Un corral cercado de piedras y pequeños mimbres, alojan algunas gallinas, conejos y pequeños cerditos. También a su alrededor plantaciones de patatas, berzas, repollo y nabizas. Completaban esta tendencia animal…dos vacas, un burro y mi amiga la gata “maruxa” que me acompañaba a todas partes.-

Por último, el emblema de la casa, el “hórreo”, era el límite de nuestra casa al vecino; lo veía un gigante, quieto en el tiempo, siempre presente. Una construcción de origen aldeano destinado a secar, curar y guardar maíz y otros cereales. Tiene unas aberturas muy pequeñas para ser  permeable al paso del aire, esta apoyado sobre cuatro pilares de piedra para evitar la entrada de animales y humedad.-

Continuara…


EL PERIODO

 




En este año, todo comenzó; puede decirse que fue una etapa clave para entender lo que sucedió después y entender lo que sucede ahora. Este año en que nací, se rehace un puzle de grandes acontecimientos y también de pequeñas personas, colocándolas para formar la leyenda.-

Quizás es el año de restaurar mi historia; tal vez, no es el tiempo lo que hay que mantener; tal vez soy el inicio del camino que crece y crece. Mi herencia es una corriente constante, pasando por el orden y el desorden; allí en esos recuerdos, bajo la persistente nieve, esta mi familia…mi luz.-

A partir de este momento, comienzo a transitar un sendero, que al paso del tiempo, sucederán situaciones  y encuentros formando el puzle de  mi vida.-

 

Continuara…


LA CARTA

 




Pasaron los días y la Navidad estaba llamando a la puerta de mi casa. Los hornos de barro y piedra, comenzaban a tomar calor de las ramas con sus piñas traídas del monte. La mesa de madera cubierta de una enorme masa, donde mi abuela elaboraba roscas y panecillos dulces. Mi abuelo con la pala, levantaba los bollos y los introducía en la boca del horno a una temperatura tan alta que todo se sentía  confortable.-

Allí,  en aquella esquina, junto  al aparador, estaba yo, en un canasto de mimbre, envuelto por un mantón a cuadros, mirando todo el zarandeo de panificación y humedeciendo el olor tan particular de la elaboración.-

Mi madre, a toda prisa, trae en sus manos una carta que se la entrega a mi  abuelo… la abre con mucho cuidado y señalándome con un gesto de cabeza…es de su padre.-

‘’ Este viaje es eterno, pero mucho más, lo lejos que te encuentras hijo mío, no siempre el destino acepta la lejanía, espero que lo reconozcas, la tirada es cruel, pero te quiero mucho y eso tú lo sabes, tu madre está contigo y de mis pensamientos  no sales. No te pongas triste, piensa que esto, nos hace más fuerte, tu madre te ama mucho y no quiero que la distancia sea una barrera para que mi mano te alcance ’’.-

Continuara…


EL COMIENZO ( PRIMERA PARTE )

  
 

Finalizaba el año 1947, muy cerca de la Navidad y en un pueblito al norte de la península ibérica, totalmente blanco por la nieve, casas de piedra y techos de tejas, el humo de sus chimeneas serpenteaba por el intenso viento del norte, cuyo suspiro fusionaba con el llanto de un niño acabado de nacer.-

Nací, en una casa de montaña, rodeado de simpatía y amores, gobernaba la paz y el calor de los animales de la cuadra, que articulaban  con su expresión curiosa por la llegada de un nuevo componente.-

Rodeado por las caricias de mi madre, poco a poco se fueron acercando mis abuelos, mis tíos y los vecinos con sus enormes abrigos, trayendo presentes de abundancia, pues era el estilo , adosar bolsas de maíz, azúcar y trigo;  un  buen caldo caliente hecho en el pote del LAR con muchas horas de fuego, onzas de chocolate a mi madre, para que tomara fuerza. Todos alzan unos cuencos de barro  y un botijo, vierten  aguardiente sobre ellos, entonando viejas canciones,  las horas fueron pasando y el sonido fue llegando a las demás casas, llevando el sensible acontecimiento… un murmullo, silenció el festejo…una lágrima estampilló la falta de un gran colaborador…MI PADRE.-

                                                                                                                                      Continuará…